No creo en el más allá, no creo en un alma eterna, pero por si estás ahí y puedes leer esto, te escribo estás líneas.
Faltaban apenas unos días para comenzar el nuevo curso y te hacía ilusión hacer COU con tus amigos de toda la vida, sobre todo con Luis Javier. ¿Y después? Pues nunca lo sabremos ¿verdad? Porque el día que cumplías 17 años y 5 meses nos dejastes.
Imagino que te entretendrías con Jose, que pensaste que ahorrarías 10 minutos para ir al polideportivo cruzando por la autovía, ¿qué iba a pasar si ibas de blanco y cruzabas bajo las farolas, a la vista? Pues no se las posibilidades, pero sí que salistes disparado unos 40 metros por el impacto.
Nunca he intentado imaginarme la escena, pero tuvo que ser muy caótica. En cuanto llegó la ambulancia te llevaron al ambulatorio y allí te entubaron, para intentar que siguieras respirando. Desgraciadamente no pudiste llegar al Carlos Haya a tiempo, llegastes muerto al hospital donde poco más de 20 años antes yo había nacido, donde parte de mi desapareció esa noche.
Alguna vez he pensado que quizás podría canalizar lo que siento en rabia, en rabia hacia ti por haber intentado cruzar por esa maldita autovía, pero no puedo. Nunca lo he intentado, tampoco he sido capaz de culpar al conductor (que al menos iba a 140km/h en una zona de 100km/h, eso es casi el doble de fuerza en el impacto). Creo que las sensaciones que siento por tu ausencia son tan ... no lo se, tan dolorosas, tan puras, que no puedo canalizarlas y convertirlas en rabia hacia ti, en odio hacia el desconocido conductor, del que nunca quise saber el nombre. Es imposible que las sienta de otra forma que como las siento, dolor y vacio.
No se si habrás estado muy pendiente de lo que pasó aquí, imagino que sí, pero desde luego no ha tenido ni puta gracia. ¿Sabes? Al menos conseguí aprender algo, bueno, realmente aprendí dos cosas muy importantes: la primera es que de todo se aprende, y la segunda es que (esta la aprendí en tu entierro) tengo los mejores amigos del mundo. Bueno, más bien todos tenemos a los mejores del mundo, pero no quiero hablar sobre ese bien tan preciado llamado amistad.
Hubo algo que no me hizo mucha gracia, y que cuando yo muera (asumamoslo, tarde o temprano ocurrirá) no quiero que ocurra. No quiero una misa. Bajo ningún concepto. No quiero oir las palabras que sonaron vacias sobre un Dios justo, no las quiero. Quiero oir las palabras que pronunció Jose María, quiero que al igual que tu profesor de EGB y tu entrenador dijo "nos dió más de lo que pudimos darle" alguien que me conozca diga algo bueno de mi, sólo quiero eso.
¿Sabes? Ahora estoy llorando mientras escribo esto, no lloro mucho, pero a veces sí. Procuro hacerlo a solas, porque creo que haría sentir incómodas a las personas que me rodean. Se que es una tontería, que tendría que llorar cuando quisiera, pero bueno, nunca fui demasiado extroverdido ¿verdad?
Llorar es horrible. Cuando veía a mummy llorar, no sabía que hacer, o qué decir. ¿Qué cojones puedo hacer para intentar animar a una madre que ha perdido a su hijo, que lo echa de menos? Soy incapaz de imaginar el dolor que mummy y daddy han pasado, y que están pasando, me es imposible compararlo con el mio. Y ya ves, no tengo ni puta idea de qué hacer o decir cuando esas cosas pasan.
Por cierto, supongo que no te tomarás a mal que no haya ido al cementerio muchas veces. Ya se que mummy y daddy van todas las semanas, y que yo sólo habré ido 6 ó 7 veces en 8 años, pero es que es muy doloroso, es tan doloroso ver esa piedra con tu nombre, saber que tu cuerpo está allí debajo, sin que se pueda hacer nada, sin tenerte conmigo. A veces me digo que debería ir más a menudo, que debería enfrentarme a la situación e ir asimilandolo, pero no lo hago. Duele demasiado.
Al poco de que murieras conocí a Rocío, vaya, acabo de darme cuenta de que Alba (se la ve muy feliz, aunque lo pasó muy mal, a veces pasa por casa para charlar con mummy) tiene un nombre relacionado con Rocío, no se porqué he pensado en ello. Bueno, a lo que iba, que recuerdo que cenando con ella me preguntó "Pablo, ¿tú que futuro imaginas?", "yo no tengo futuro". Es que las pocas veces que me imaginaba el futuro lo imaginaba contigo, te imaginaba en tu casa con tu mujer, quizás con tus hijos, y yo un poco en plan descarriado, en mi mente mi futuro era una extensión de tí, me imaginaba como tu hermano. Cuando moristes, mi futuro desapareció.
Menuda alegría te tiene que estar dando lo que estoy escribiendo. Me imagino que ya estarás bastante jodido por no haber podido estudiar veterinaria en Granada (siempre imaginé que ibas a hacer eso, aunque creo que no lo tenías muy claro, pero lo hubieras pasado bien). Posiblemente hubieses terminado casi al mismo tiempo que yo, que creo que hubiese sido capaz de terminar mi carrera, aunque sólo fuera por esforzarme como tú lo hacías.
Bah, lo siento, es que estoy llorando otra vez, y tengo que esforzarme por escribir y pensar.
Por hoy lo dejamos, mejor. Y ya sabes, aquí podrás leer cosas sobre mi. Maravilloso invento este de Internet, te hubiese gustado conocerlo y utilizarlo, de eso estoy seguro desde el primer día que lo uso.
Bueno, que espera allá donde estés, aún tengo que vivir, pero cuando muera quiero charlar y estar junto a ti.