Bueno, parece que la gente no disfruta especialmente de los Domingos (ni a Bokeron ni a Luci, ni a sus lectores parecen gustarles). Así que me voy a proponer darle envidia a la gente. :-)
A mi los Domingos no me disgustan especialmente, para eso están los Lunes. Además ya les tengo la medida tomada para disfrutarlos desde hace algún tiempo. Hace algunos años, por el mediodía todo era ver canales de videoclips o alguna serie como "El Equipo A". Por las tardes un par de amigos y yo aprovechabamos para ir al cine. Esto consistía en darnos un paseo hasta el cine (estaba relativamente lejos), ver la cartelera, rajar un poco sobre las películas :-) y a la vuelta comprarnos un helado de 50 pesetas del MacDonalds :-) Pero claro, uno va cambiando y ahora prefiero disfrutarlos de otra forma.

Esta mañana me levanté relativamente pronto para la hora a la que me acosté ayer, y fui a un baratillo que ponen en el puerto deportivo para comprar algunas cosas para mi piso (¡ya mismo me mudo!). Después por la tarde fui con los amigos a echar un epicodecadente partido de fútbol en la playa en el que, obviamente, nos hemos reido y lo hemos pasado bien (¡mi equipo ganó 12 a 9!). Después por la noche he salido a cenar algo a un chino hasta que mis rodillas me han recordado que han estado jugando al fútbol en la playa.
Es cierto que las tardes de Domingo son un poco, quizás tristes o lentas, pero tampoco hay que verlas como el fin del mundo. Hay muchas cosas que se pueden hacer, se puede aprovechar para hacer cosas un poco más excepcionales: reunirse en torno a un juego de tablero, ir a algún sitio especial, ver algunas películas divertidas y tantas otras cosas.
Escuchando: "You can call me Al", Paul Simon